No hay mayor revolución vital que la llegada de un hijo. Convertir el antiguo “cuarto de los trastos” en el primer mundo de Luka exigía, tal y como deseaban sus padres, huir de la estética tradicional para abrazar la aventura.
Diseñamos un escenario inspirado en la naturaleza salvaje, donde un mural vibrante, una casita de madera y textiles de leones despiertan la imaginación. Con mobiliario a medida y piezas lúdicas, hemos creado un espacio dinámico que no solo acoge al bebé de hoy, sino que espera preparado al niño explorador de mañana.








